Malargüe, síntesis de sus primeros diez años

En vísperas de un nuevo aniversario de Malargüe, el Prof. de Historia, Francisco Parada nos comenta sobre la primera década del departamento.

Al transitar el mes aniversario de Malargüe como departamento trataremos de recorrer, de manera breve, la historia de por lo menos algunas de sus décadas. En esta oportunidad nos situaremos entre 1950 y 1960. Aquel 16 de noviembre de 1950 se había logrado el nombramiento de Malargüe departamento, y a partir de allí, el gran desafío de caminar de manera autónoma, acción que no siempre resulta fácil.

Lo primero que tenemos que decir es que, en esos primeros diez años, la política nacional estuvo marcada por el peronismo y el antiperonismo como fenómeno divisorio. De hecho, los debates en la legislatura para la aprobación del proyecto departamental giraron en torno a esta cuestión ideológica. La nominación del nuevo departamento con el nombre de General Perón es el más claro ejemplo de la política de la época y aunque, aquí, en Malargüe la dicotomía en torno al peronismo no generó, en absoluto, divisiones profundas impactó por ejemplo en que: Don José Ranco no pudiese concluir su mandato para el que había sido electo en abril de 1954 y que con la llamada desperonización, aplicada por el Gobierno de Pedro Aramburu, se recuperase el antiguo nombre de Malargüe.

Durante los primeros diez años de autonomía, condujeron los destinos del departamento: Alberto Anglat (primer comisionado), Miguel Angel Izuel, José Ranco López, Guillermo Von Zedtwitz (comisionado), Lisandro Jesús Vargas (comisionado) y Guillermo Salomón.

Lo primero que hay que afirmar es que el progreso económico y social del departamento, antes de su declaración, tuvo como principales matrices productivas: a las estancias y a las minas. Fue en la década del 40, particularmente con los yacimientos de la Valenciana y Minacar, que Malargüe se impulsó como productor minero de gran relevancia. Minacar en 1951 dejó de ser explotada y provocó una incertidumbre de importancia; pero fue nuevamente la minería la que vino a reimpulsar la economía en aquellos tiempos, por medio de dos emprendimientos de gran preeminencia para la posterior historia departamental: la instalación de la Fábrica Química Argentina de Luis Grassien (abril de 1952) y la de la Comisión Nacional de Energía Atómica para la explotación de Huemul en 1954. El impacto social, económico y cultural de ambos yacimientos es innegable en nuestro pasado. A modo de ejemplo, recordemos que tanto en Grassi como en Huemul funcionaron escuelas que permitieron la escolaridad de muchos niños malargüinos y que el número de obreros que trabajaron -en ambas empresas- fue realmente significativo.

También resulta importante recordar que en la década de 1950 se consolida la presencia del Estado Argentino en la región, con la instalación de escuelas primarias, del Registro Civil en el campo y con la llegada, particularmente, de Gendarmería en 1951. La presencia y el protagonismo de Gendarmería Nacional, requeriría un capítulo aparte de nuestra historia, no solo por su función de resguardar las fronteras sino por el aporte social y cultural que esta fuerza le ha dado a Malargüe.

Recordemos que la primera cañería de agua potable en avenida San Martín se aportó desde un tanque que aún persiste en el Escuadrón 29º y que en el mismo funcionaba una escuela primaria. Con Gendarmería aumentó la presencia sanitaria, con enfermeros o médicos, tanto en la ciudad como en el campo. La fisonomía de la Villa cambió con la construcción de un hermoso barrio -compuesto por casi 20 casas- donde anteriormente era prácticamente un desierto.

Obviamente que la labor de los primeros intendentes estuvo centrada en consolidar los servicios básicos a los habitantes tanto de la ciudad como del campo. La recolección de residuos, por ejemplo, se implementó durante la intendencia de Alberto Anglat y se hacía con carros tirados por mulas. La salud tuvo una novedad con la creación del hospital Eva Perón (el viejo nosocomio ubicado en calle Amigorena, hoy hogar Grassi) aunque siempre era insuficiente. El servicio eléctrico era aportado por Don Eugenio Izaski hasta que en 1954, tanto la usina como la turbina eléctrica, pasaron al poder de la Dirección Provincial de Agua y Energía.

De esta primera década de vida autónoma es la construcción del dique Blas Brisoli, cuya obra se había iniciado en marzo de 1950, pero fue concluida en 1953 durante el gobierno Carlos Evans e inaugurada con el nombre del ex gobernador peronista con el que aún se lo conoce. La construcción del dique derivador, además de aprovechar el agua para riego, generó momentáneamente cierta demanda de mano de obra.

Otro acontecimiento de esa década fue la instalación en nuestro departamento del Banco Mendoza, el que provocó expectativas financieras y vino a sumarse al Banco Nación que ya estaba instalado en el departamento desde 1948. También, la presencia del ferrocarril ya estaba consolidada con la construcción de las estaciones del El Chihuido y de la Batra, aunque el terraplén que ya estaba llegando a Bardas Blancas fue suspendido en aquellos años. De todos modos, muchos de los trabajadores que habían llegado con el ferrocarril ya estaban afincados en estas lejanas tierras.

De todos modos, más allá de la categoría de departamento, la hoy crecida ciudad de Malargüe presentaba en aquellos tiempos la imagen de una pequeña villa con características desérticas. Su extensión se reducía a la avenida San Martín y sus calles próximas; la calle Ancha (Hoy Rufino Ortega), el barrio Ulloa (con su cancha de carrera) hacia el oeste y hacia el sur, los barrios Martín Güemes y Sur (hoy barrio Bastías) que poco a poco crecían, no con demasiado orden.  La avenida San Martín seguía siendo de tierra y recién fue asfaltada en 1957 durante la intendencia de Lisandro Vargas y por obra de Vialidad Nacional.

La educación tuvo su impulso en aquellos primeros años. En 1953, nuevamente comenzaba a funcionar la escuela Nacional Nº 217, que junto a la escuela Rufino Ortega atendían la educación primaria. En 1958 nacía el primer jardín de infante nominado “La Hormiguita Hacendosa” y en 1959 la educación secundaria comenzaba a ser realidad con el nacimiento del Instituto Secundario Malargüe.

En lo que respecta a la vida social, deportiva y cultural se tenía como promotores a los clubes Volantes Unidos, Deportivo Malargüe, Vialidad Nacional y San Lorenzo; quienes integraban la Liga Malargüina de Fútbol. Un capítulo aparte merecería el Aeroclub y su protagonismo en aquellos tiempos.

Los bailes, según recuerdan algunos mayores, eran por ejemplo en la pista de Sevillano y tenían gran relevancia las llamadas Fiestas Patrias con actividades tradicionales.

Por último, nos parece importante recordar dos actividades de proyección a futuro que -en aquel tiempo- quizás parecían ilusorias. Primero el turismo, con la oferta invernal (en 1959 se realizó el primer Carnaval de la Nieve) y los baños termales y en segunda instancia el deseo de un camino internacional. El anhelo del Paso Pehuenche era impulsado por algunas instituciones intermedias, lográndose que en 1958 el gobernador Arturo Ueltschi promoviera el proyecto de apertura del camino hasta el mismo límite.

En febrero de 1958 hubo elecciones nacionales, con el peronismo proscripto y resultó electo presidente Arturo Frondizi, por la Unión Cívica Radical Intransigente. Aquí en Malargüe, el nuevo intendente electo fue Don Guillermo Salomón, quien recibiría la segunda década de vida autónoma del joven departamento que él tenía la responsabilidad de conducir. Los Malargüinos tenían muchas necesidades, pero las expectativas de crecimiento eran aún más; estaba el desafío de poder cumplirlas.

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