El Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), a través de su Observatorio Argentino de Vigilancia Volcánica (OAVV), informó que el Complejo Volcánico Planchón-Peteroa pasó a nivel de alerta técnica Verde, luego de casi un año de monitoreo. La decisión se tomó tras comprobar que los principales parámetros de actividad del volcán retornaron progresivamente a sus niveles de base.
Durante el período evaluado se registró un incremento en la cantidad y energía de los eventos sísmicos Volcano-Tectónicos (VT), asociados al fracturamiento de rocas en el interior del volcán. El evento de mayor energía alcanzó una Magnitud Local (ML) de 3,3. En contrapartida, disminuyeron los eventos vinculados al movimiento de fluidos, mientras que la señal de Tremor continuo mantuvo una tendencia descendente, acercándose a los valores habituales.
Las condiciones meteorológicas permitieron realizar observaciones durante parte del período, sin detectar actividad superficial en los cráteres activos ni incandescencia nocturna. Además, el análisis satelital no identificó anomalías de dióxido de azufre (SO₂) y solo se registraron once anomalías térmicas de muy baja magnitud. El monitoreo geodésico tampoco evidenció variaciones significativas relacionadas con actividad volcánica.
A partir de estos indicadores, el OAVV determinó disminuir el nivel de alerta a VERDE, que significa que el volcán continúa activo, pero presenta un comportamiento estable y no implica un riesgo inmediato. El monitoreo continuará de manera permanente, en coordinación con el Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur (OVDAS) de Chile.
El seguimiento del complejo se realiza a partir de los datos de la Red de Monitoreo Volcánico del Planchón-Peteroa y de los Reportes de Actividad Volcánica elaborados por el OVDAS, perteneciente al Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile (SERNAGEOMIN). Este trabajo se desarrolla en el marco de los acuerdos de cooperación vigentes entre Argentina y Chile.
Ante el cambio de nivel de alerta, se recomienda a la población desarrollar sus actividades normalmente, mantenerse informada únicamente a través de canales oficiales y evitar acercarse al cráter. Se considera como zona de afectación el área próxima al cráter, dentro de un radio de 1 kilómetro.
También se aconseja conocer y practicar los planes de emergencia, participar de simulacros de evacuación e identificar previamente las rutas de evacuación. Cualquier modificación significativa en la actividad del complejo será comunicada oportunamente por los organismos oficiales.











