Con una masiva convocatoria de familias y turistas, el Predio Raíces Malargüinas fue escenario de una jornada cargada de identidad cultural, expresiones artísticas y sabores típicos que reafirmaron el sentido de pertenencia y la fuerza de las tradiciones locales.
La jornada comenzó desde las primeras horas del día con una intensa actividad en el Predio Raíces Malargüinas, donde se desarrolló una nueva edición de la Expo Caprina. Entre las 8:30 y las 12:30 horas, en el sector destinado a los ejemplares, se llevó adelante la Jura de Caprinos, una instancia clave que reunió a productores, técnicos e instituciones vinculadas al sector ganadero. El cierre formal tuvo lugar entre las 12:30 y las 13:30, consolidando una muestra que volvió a poner en valor el trabajo del campo y la identidad productiva del sur mendocino, con el acompañamiento de organismos locales y provinciales.
Ya entrada la noche, la cuarta jornada de la Fiesta Nacional del Chivo se transformó en una de las más convocantes de la edición. Con miles de malargüinos y turistas presentes, el Predio Raíces Malargüinas lució colmado en cada uno de sus espacios. Los puestos gastronómicos, feriantes y áreas recreativas trabajaron a pleno, reflejando una vez más que la cultura, la historia y las tradiciones siguen siendo un punto de unión para toda la comunidad. Familias, amigos y visitantes dijeron nuevamente presente para celebrar la fiesta mayor del departamento malargüino.
El evento se vivió con gran intensidad y una masiva participación popular, reafirmando al predio como el gran punto de encuentro de la cultura, la producción y el turismo regional. En un clima festivo y familiar, la celebración continuó consolidándose como uno de los acontecimientos más importantes no solo del calendario mendocino, sino también del sur argentino.
La conducción estuvo a cargo de los locutores Doris Lucero, Facundo Navarro y Fernanda Bravo, quienes guiaron la velada con profesionalismo, calidez y emoción, logrando que cada asistente se sintiera parte de una verdadera fiesta popular. La apertura oficial volvió a tener la inconfundible voz de Don Ricardo Farías, reafirmando la impronta tradicional que distingue a Malargüe y mantiene viva su identidad cultural.
Sobre el escenario también se destacó la participación de un grupo de cueca chilena proveniente de la ciudad de Curicó, reflejando una vez más la hermandad y el lazo cultural que une a ambos lados de la cordillera, fortaleciendo la fraternidad internacional a través de la música y la danza.
En cuanto a la propuesta artística, la noche del sábado se destacó por una grilla diversa y de gran nivel que logró conectar de principio a fin con el público presente. La apertura estuvo a cargo del Elenco Amulen, que aportó identidad y raíces culturales a través de sus danzas, marcando el tono de una velada profundamente ligada a las tradiciones. Luego, Ampliando Fronteras sumó su impronta musical, generando un clima festivo que comenzó a encender al público y a llenar de aplausos el escenario mayor del predio.
Con el correr de las horas, la música continuó de la mano de Las Guitarras del Sur, quienes ofrecieron un repertorio que combinó sentimiento y sonidos tradicionales, seguido por Los de Borbarán, que lograron una fuerte conexión con la audiencia y reafirmaron el valor de la música popular en esta celebración. Uno de los momentos más destacados de la noche fue la presentación de Agustín Lineros, quien con su carisma y estilo propio logró cautivar tanto a malargüinos como a turistas, generando una respuesta entusiasta del público.
Ya entrada la noche, Ecos del Valle emocionó a los presentes con interpretaciones que invitaron a cantar y acompañar cada canción, creando un clima de cercanía y encuentro.
La llegada de Zúmbale Primo, directamente desde Chile, marcó uno de los picos más altos de la noche y reafirmó el espíritu de hermandad que caracteriza a la Fiesta Nacional del Chivo. Con una propuesta explosiva y cargada de ritmo, la banda hizo vibrar al Predio Raíces Malargüinas, logrando que el público se sume con palmas, bailes y una energía arrolladora. Su música cruzó fronteras y convirtió el escenario en un punto de encuentro donde malargüinos y turistas compartieron alegría, celebración y una misma pasión por la fiesta popular.
Luego fue el turno de La Kuppé, que terminó de encender la noche con una actuación potente y dinámica. Desde los primeros acordes, la banda generó una conexión inmediata con la gente, transformando el predio en una verdadera pista de baile a cielo abierto. Con un repertorio festivo y actual, lograron que grandes y chicos disfruten sin pausa, dejando en claro que la Fiesta Nacional del Chivo también apuesta a la renovación musical, manteniendo siempre vivo el espíritu de encuentro, alegría y celebración que identifica a Malargüe.
El Predio Raíces Malargüinas se llenó de público de todo el país y de Chile, mostrando que la Fiesta Nacional del Chivo es un encuentro que une fronteras y culturas. Para que nadie se lo pierda, la TV Pública transmitió en vivo, llevando la emoción, la música y la tradición malargüina a cada hogar.
Como no podía ser de otra manera, el chivo a la llama fue el gran protagonista gastronómico de la noche. Los puestos de comida ofrecieron esta tradicional preparación, símbolo indiscutido de Malargüe, conquistando paladares y reafirmando una identidad culinaria que forma parte esencial de la fiesta y de la cultura local.
Finalmente, desde la organización se invita a toda la comunidad y a quienes visitan el departamento a ser parte del último día de celebración, que tendrá lugar el día domingo con el Chivo Rock, a partir de las 18 horas en el Predio Raíces Malargüino. Esta jornada marcará el cierre de varios días festivaleros, poniendo el broche de oro a una nueva edición de la Fiesta Nacional del Chivo, que volvió a unir al pueblo en torno a la música, la tradición y la identidad malargüina.
¡Una verdadera celebración que invita a vivir, bailar y disfrutar del espíritu único de Malargüe!





